La primera vez que fui de putas

-         La primera vez que fui de putas, me invitaron a la cerveza- Comentó acodado en una barra, buscando, en el fondo de su pinta negra, alguien con conversar.

-         ¿Perdona?- contestó una voz.

Él volvió a mirar en el vaso.

-         Hostia…creo que voy muy borracho.

-         Pero que dices, que te he hablado yo- Levantó la vista y vio a una camarera que le miraba con cara extrañada.

-         Ya me parecía a mi que no había bebido tanto

-         Vamos a cerrar dentro de poco- Ella cogió un vaso y le comenzó a secar con un trapo- Así que yo iría terminando.

-         Sólo estaba recapacitando sobre las cervezas.

-         Eso me pareció a mi que hacía…-distraída, cambiaba de vaso – Y que, ¿le han invitado a muchas más cervezas?

-         La verdad es que desde aquella vez, ninguna más, oye. Las putas son muy honradas, pero agarradas como ellas solas.

-         Hombre, si te invitaron alguna vez…muy agarrás no serán.

-         Yo creo que me vieron cara de niño. Entiende que tenía 17años. Y eran otros tiempos.

-         Ya…- Ahora estaba metiendo vasos en la bandeja del lavaplatos.

-         También fue mi primera cerveza

-         Muchas primeras juntas, ¿no?

-         Tampoco tanto

-         Bueno, caballero, creo que debe irse. Tengo que cerrar- Ella se puso frente a él. El pelo la enmarcaba perfectamente la cara y le rozaba levemente el cuello, para seguir bajando por la espalda. Realmente guapa, morena con ojos oscuros y un buen tipo, pensó él.

-         ¿Y si te ayudo a cerrar y te invitó a una cerveza?- Soltó el casi sin pensar.

-         No me dejan salir con clientes- respondió ella después de un lapso de tiempo – ya sabe, política de empresa

-         ¿Me tomas el pelo?

-         No, es en serio. Y para que veas que no es porque no quiero, te invito a esta cerveza.

-         Vendré a verte otro día. Y para que no te olvides de mí, te voy a apuntar mi teléfono aquí. Si te arrepientes de la cerveza, puedes llamarme

-         Aquí estaré todas las tardes. Gracias por la notita – dijo ella sonriendo y cogiendo la servilleta que le ofrecía.

Él cogió el abrigo, se le puso y se despidió con una sonrisa, mientras ella se la devolvía.

Salió del bar y dos calles más allá se les encontró. Eran tres, pero estaba tranquilo. Había conseguido lo que se proponía, solucionar sus cosas, tomar una cerveza y conocer a una chica guapa. No pretendía durar hasta mañana. Era ese pobre diablo al que le invitaron a su primera y a su última cerveza.

La camarera se enteró al día siguiente por el periódico.

 

Una respuesta para “La primera vez que fui de putas”

  1. diego Dice:

    Agarrás, agarrás. No veas.

    Creo que el final no tiene nada que ver con el resto del relato. Es un frenazo de mano violento, a mi parecer, innecesario, que lastra a lo anterior con (atención a lo siguiente) servidumbres efectistas que despersonalizan el texto (!hala!).

    El principio del texto (digno de novela negra) tiene partes muy positivas. Es original el comienzo,La explicación de ese comienzo (que abordas, pero muy de perfil) es la idea, creo, que merece la pena. Pero te vas deshinchando, rehuyes esa idea y giras hacia tópicos (perdedor intentando conquistar a joven y hermosa camarera, final abrupto de microrrelato de concurso). Parece que te hayan entrado ganas de terminar.

    Si tienes tiempo, reflexiona sobre el cuento, arriésgate a desarrollar esas ideas que en un principio motivaron el cuento. Hallarás cosas muy interesantes.

    Te animo a ello. Hay signos y síntomas aquí y en otros textos, de que puedes de sobra.

    Un beso.

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