No sé como apareció allí. Simplemente, apareció.
Recuerdo aquel día, hacía más de una semana que el se había marchado para siempre, cuando adivine sus pequeños ojitos mirándome fijamente.
Ahí, entre el hueco de la pared y mi cama, se encontraba ella. La bauticé con el nombre de La Cosa de Detrás de la Cama, más que nada, porque no hablábamos el mismo idioma.
Ella sólo me observaba trajinar por la habitación. Yo la notaba, pero sus ojitos me convencía de que no podía mandarla fuera de casa.
Al principio me daba miedo dormir con ella ahí, mirando como me vestía, como leía antes de apagar la luz, e incluso con los ojos cerrados (los míos, se entiende) la notaba mirando fijamente mi expresión.
Yo no pasaba mucho tiempo en casa, trabajaba por las mañanas, por las tardes solía ir a nadar o a dar un paseo y poco mas.
Un día comprobé que había estado saliendo a escondidas de la cama. Lo dejaba todo de una baba blanca, y decidí que aquello no podía seguir así
Le planté cara y le pedí, eso si, amablemente que se fuera de mi casa.
Ella me miró horrorizada, intentando inspirarme compasión., pero cuando comprobó que no podía, salió lentamente del hueco y, antes de dar el portazo definitivo, me espetó desde la puerta
-Mejor así no aguantare tus ronquidos.
Una vez que La Cosa de Detrás de la Cama se hubo marchado, descubrí una triste sorpresa.
Era el día siguiente, y cuando fui a sacar la ropa del armario, encontré dos ojillos diminutos mirándome desde mis zapatos de tacón.
Me asusté mucho al principio, pero como estaba acostumbrada a los ojos de detrás de la cama, se me pasó pronto.
Al final logré entender que pasaba. Era su hijo, si aquel que debió tener con la Pelusa Gigante que habita detrás de mi sofá (la pobre…está ahí tan cómoda y no molesta… ¿Cómo la iba a aspirar?) Eso explicaría porqué las babas blancas siempre acababan en el sofá…
Decidí que se llamaría El Monstruo del Armario. Al final iba a resultar que los cuentos de miedo de cuando éramos pequeños iban a ser verdad. Si había monstruos.
No ha crecido mucho, y es mucho más expresiva que sus padres. Me hace mucha compañía.
Total, esos zapatos casi ni me los ponía.

Escrito por tontunas